Secretos de la Catedral de Sevilla
Secretos de la Catedral de SevillaLa Catedral de Sevilla, edificio Patrimonio de la Humanidad, esconde dentro de sus impresionantes muros infinidad de secretos, detalles, símbolos, curiosidades, historias y leyendas entre las que destacan: El Tenebrario de la Catedral Mide casi ocho metros, y es obra de diversos artistas del XVI. Se utilizaba a partir del Miércoles Santo como anuncio del final de la Semana Santa. Sus velas permanecían encendidas y se iban apagando con una mano de cera que simbolizaba a Judas. Cuadro de la Proclamación del Dogma de la Inmaculada Se halla en la Nave del Crucero, sobre el Altar del Jubileo. Si se consigue ver la cara de la Virgen puede comprobarse que es el rostro de la Macarena, quien tiene a su derecha a un nazareno del Silencio y ante ella una imagen de los Seises. El cuadro del Rey San Fernando Es una pequeña obra que retrata la Sevilla amurallada y la Puerta de Jerez con la Catedral y la Giralda tal y como hoy las vemos. El cuadro del Ángel de la Guarda Es obra de Murillo, y fue un regalo de la Orden de los Capuchinos, en agradecimiento por la ayuda prestada por la Catedral para custodiar las obras de arte de su convento durante la Guerra de la Independencia. El cuadro de Murillo en la capilla bautismal Este imponente cuadro ha padecido diversas vicisitudes: se libró del saqueo a manos de un miembro del ejército de Napoleón; la figura de San Antonio fue recortada por un ladrón, pero por suerte apareció en un anticuario neoyorquino. Después  fue de nuevo expuesto tras una desafortunada labor de restauración. El sepulcro de la Capilla de Scalas Se construyó para albergar, llegado el día de su muerte, el cuerpo de Baltasar del Río (canónigo de la Catedral de Sevilla), pero curiosamente es una tumba vacía, ya que el prelado murió en Roma, y fue enterrado allí. En Sevilla sólo está su escultura yacente sobre el sarcófago. Los pilares de la Catedral Han sido construidos en diferentes épocas debido a los dos derrumbamientos que ha sufrido el cimborrio a lo largo de su historia. La vidriera de San Sebastián Representa a Carlos I de España y V de Alemania como un verdadero ensalzamiento de la monarquía de esos años del reino en el que no se ponía el sol. La Virgen del Reposo Cuenta la leyenda que un judío forzosamente converso aparentaba rezar ante ella mientras la insultaba. De repente un día quedó inmóvil a sus pies y confesó su pecado. Otra historia narra el que podría ser el origen del nombre de la Virgen: un misionero, al volver de un viaje enfermo, le rogó: “dame reposo, Señora”, tras lo cual arrojó por la boca una culebra. El Descendimiento de la Cruz de Pedro Campaña Esta obra se fragmenta en diversas tablas porque hubo de desmontarse para ser escondido y así evitar su robo. Se cuenta también que Murillo sentía especial predilección por esta pintura. Sepulcro de Cristóbal Colón Esta espectacular y conocidísima obra alberga infinidad de detalles: cuatro reyes representando los reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón portan el sarcófago. En sus vestimentas se aprecian símbolos como los murciélagos de Valencia, las cadenas navarras o las conchas de peregrino. Inicialmente el sepulcro tenía como destino la Catedral de La Habana, pero la emancipación de Cuba hizo que finalmente su ubicación fuera la Catedral de Sevilla. Y la historia más conocida es la incertidumbre de si el cuerpo de Colón se halla o no dentro del sepulcro. El lagarto, el colmillo y el bocado Cuenta la leyenda que el sultán de Egipto regaló a Alfonso X un cocodrilo vivo, un colmillo de elefante y una jirafa con el objetivo de obtener la mano de su hija. La respuesta fue negativa, pero los presentes se quedaron en Sevilla: el cocodrilo fue disecado tras morir (el actual es de madera) y colgado junto al colmillo y el bocado de la jirafa.

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